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Rebeca Grynspan: “Las políticas económicas no son neutras, tienen un impacto sobre las mujeres”

Rebeca Grynspan es, desde el pasado mes de febrero, Secretaria General Iberoamericana y miembro del Consejo Asesor de WIP. La economista y ex política costarricense concede esta entrevista unos días antes de la Reunión WIP Latinoamérica 2014, que reunirá mujeres parlamentarias de la región para discutir su impacto en la economía y la sociedad.

Durante la Reunión WIP Latinoamérica 2014, se abordará la situación social y económica de Latinoamérica y el rol de las mujeres parlamentarias. A partir de su experiencia en política y economía, ¿cuáles diría que son las mejores políticas y los siguientes retos para la región?

El incremento de mujeres en la política latinoamericana es una tendencia que hay que celebrar. Como buenas prácticas, destacaría las leyes de discriminación positiva que han demostrado ser efectivas y fundamentales. En los países sin cuotas de género, la mujer está menos representada. Y aunque estas leyes son controvertidas, hay que afrontar que son necesarias. Si usted forma parte de una mitad de la población que siempre está debajo, necesita herramientas para mantener una representación estable y luchar contra la discriminación institucionalizada y las barreras invisibles.

Los nuevos retos son: la paridad en el Ejecutivo, el apoyo a las mujeres en los contextos de política local, el acceso de la mujer a un mercado laboral con políticas de conciliación familiar y la eliminación de la brecha salarial.

La fotografía de las Presidentas de Argentina, Brasil y Chile juntas en una reunión fue un éxito en las redes sociales el mes pasado. ¿Se está acostumbrando Latinoamérica a encontrar más y más mujeres en altos cargos políticos y de negocios?

Creo que esa fotografía manda un buen mensaje: en Latinoamérica hay un notable progreso en el acceso y las aspiraciones de la mujer. Cada vez hay más mujeres en el Congreso, más magistradas… Aun así, seguimos celebrando y comentando cuando hay una “primera mujer” en algún sector. Tiene que llegar un día en el que digamos “la mujer número 1.000”.

En el sector privado, en cambio, hemos avanzado menos. Hay estudios que confirman que cuando hay más mujeres en los consejos de dirección, la productividad aumenta. Y es lógico, porque eso significa añadir más perspectivas, más creatividad y aprovechar el potencial de una parte de la población que ha sido marginada. Aún hay una cierta penalización a la mujer trabajadora; muchas empresas ven la incorporación de mujeres jóvenes como un coste y no como una oportunidad.

Usted es la primera mujer que dirige la Secretaría General Iberoamericana. ¿Qué valor tiene para usted el “romper el techo de cristal”?

Para mi es una muestra de cómo hemos avanzado. Refleja la lucha de varias generaciones por la igualdad de género. Yo no estaría aquí sin esa lucha anterior.

Y ¿cómo se puede asegurar una continuidad? Que después de una primera mujer haya una segunda, tercera…

En primer lugar hay que estar atentos, y no dar la tarea por hecha. En segundo lugar, tenemos que dirigirnos a las mujeres y hombres jóvenes para seguir cambiando el mundo.

Las nuevas potencias económicas son países en desarrollo que han experimentado crisis económicas anteriormente. ¿Cuál es la clave para un crecimiento sostenible?

Tenemos que entender el significado de desarrollo sostenible, que consiste en buscar el equilibrio entre el progreso en la economía, la sociedad y el medio ambiente, the Triple-win. Y lo importante para esto no es la puerta de entrada sino llegar a una solución conjunta. Tenemos que cambiar de mentalidad y entender que no hay que renunciar a uno de esos aspectos para conseguir el otro. Es posible crecer económicamente sin deteriorar el medio ambiente.

Por ejemplo, hay 2.000 millones de personas en el mundo que viven de los ecosistemas. Estas personas no pueden ser absorbidas por el mercado laboral; el deterioro de los ecosistemas comportaría un gran problema económico.

Necesitamos más mujeres en política. Pero ¿cómo pueden las actuales Parlamentarias usar su mandato para influenciar las economías de sus países?

El género es fundamental en la economía. Las mujeres parlamentarias pueden influenciar en temas como la conciliación familiar y laboral y en asegurar que la oferta laboral no sea exclusivamente masculina.

Las mujeres diputadas también pueden vigilar el impacto de género de las políticas económicas. Estas políticas no son neutras. Sabemos que la crisis afecta más a las mujeres que a los hombres, y que las mujeres tienen –en general- menos acceso a la tierra y al capital. Las parlamentarias tienen la oportunidad de hacer visible ese efecto de las políticas económicas sobre las mujeres.

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